Preparando la vuelta

Nuevo curso y comienzo de proyectos. Algunos que retomo, otros que inicio.

Siempre con mucha ilusión y con ganas. Aunque con pena por perder este tiempo tan maravillosos de familia y descanso. (“Descanso”… el que se puede tener de vacaciones con un bebé de 15 meses que acaba de aprender a andar 😅) 

Continúo con la terapia individual, presencial y online. 

Retomamos el grupo de crianza. Segunda edición que comienza en octubre, con algunos cambios y jornada de puertas abiertas el lunes 25 de septiembre en Equipo Centro (18:30). En breve publicaré más sobre esto.

Cuento en el horno. Si! Es algo en lo que llevo trabajando un tiempo. Aún está cocinándose y pendiente la fecha para la publicación, pero vamos dando pasitos y cada vez con más forma. Es un cuento infantil y está orientado al trabajo de las emociones con lxs más peques.

Y la web. Con todo esto y el tiempo que quiero y necesito dedicar a la crianza, cada vez se me hace más difícil el proyecto del blog, por ello también voy a darle una vuelta a la web. Más adaptada a mis tiempos y disponibilidad.

Poco más… aún fuera, aún soltando, pero colocando poco a poco la cabeza y los sentidos en el próximo curso que ya casi casi está aquí.

Abrazo fuerte desde Galicia.

Estas vacaciones no comparto mis fotos con nadie

(Este post lo escribí en Semana Santa y no llegué a publicarlo. Creo que ahora es el momento perfecto para retomarlo)

Estas vacaciones no comparto mis fotos con nadie. Al menos no en las redes sociales. Entro en Facebook o en Instagram y recibo tal aluvión de información personal, que a veces me abruma. Playas, montañas, menores, mayores, besos, abrazos, saltos, poses, paisajes, sonrisas… todo retratado, todo compartido.

Intento no juzgarlo, y parar a reflexionar sobre esto.

Yo también suelo colgar alguna foto de las vacaciones, un paisaje bonito, una foto que refleje algo del viaje. Sin embargo, me empieza a disgustar que esto sea la costumbre en vez de la excepción. ¿Dónde queda mi intimidad?! ¿Dónde queda mi privacidad? Esos momentos que son sólo nuestros y que son bonitos por ello.

La verdad es que me ha gustado no compartir. Quedarme estos momentos para mí. Estas fotos que hago las hago para mí, no para nadie más. Entro en Facebook y me faltan notificaciones, no hay “Me gusta”, no hay “xxxx ha reaccionado a una Foto”. Y no pasa nada…. (no?)

Iba paseando por la playa y observé un grupo de chavalxs haciéndose fotos, debatiendo si se ponían en línea o en fila, y si quedaba mejor con la cabeza hacia la izquierda o la derecha… continúo paseando y veo dos mujeres posando ante otro móvil, bien estiradas y con una sonrisa de oreja a oreja… de nuevo miro a mi alrededor y me abruma ver tanta gente haciéndose fotos e imaginar que todas esas fotos están pensadas y hechas para compartirse y no para guardarlas como recuerdo para ellxs mismxs.

Con esta reflexión me viene también la duda de… ¿Qué quiero mostrar? En las RRSS solo veo felicidad, sonrisas y magia. ¿Qué pasa con las discusiones familiares? ¿La tensión que surge en ocasiones en el viaje? ¿La tarde perdida en este lugar que al final no era lo que prometía? Parece que tenemos que mostrar al exterior una vida feliz, dichosa y perfecta. Que los demás no vean lo aburrido, lo feo, lo imperfecto, lo superfluo. Construir una realidad bonita, visible y perfecta. Pero… ¿para qué? Realmente aporta algo de bienestar en la vida? Realmente pienso que no.

Te invito a que aproveches este post,  y las preguntas que he lanzado te las puedas hacer a ti mismx:

¿Dónde queda tu intimidad? ¿Tu privacidad? ¿Qué quieres mostrar? ¿Qué necesidad tienes de exponer tu vida privada? 

No sé si te llevará a algún lugar. A mí sin duda me ha resultado interesante y gratificante parar. Nos adentramos a pasos agigantados a una nueva realidad, la digitalización y las redes sociales tienen una presencia mayor que los telediarios, que el cine, que los paseos, la soledad o  los ratos en familia. Antes de continuar adentrándonos en esta nueva realidad, pensemos cómo queremos hacerlo, dónde están nuestros límites y dónde dejamos nuestra libertad.

***Imagen: https://es.vexels.com/vectores/vista-previa/74690/en-blanco-polaroid-de-la-foto-hanging

Parar para poder avanzar

Hace mucho que no escribo y es que andaba desbordada. Así que aprovecho el tirón, y retomo la vuelta al blog para hablar de este tema.

Hacer, hacer, hacer…

Somos unas cuantas personas en este mundo las que tenemos esta “manía” de hacer cosas sin parar. Ni que decir tiene lo que esta sociedad nos ayuda e invita a seguir en este camino de la hiperactividad y la falta de descanso.

Y es que más que una manía, yo diría que es un escudo. Y es necesario saber de qué nos protegemos cuando lo usamos.

Desde que nos levantamos por la mañana hasta el final del día estamos inmersos en mil actividades (de todo tipo), y con la cabeza puesta en ellas y en las que vendrán.

Planes, proyectos, ideas, compromisos… todo tipo de actividades que nos quitan todo nuestro tiempo y nuestra energía.

¿Realmente te interesa invertir todo tu tiempo y energía de la manera en la que lo estás haciendo?

Párate y piensa… ¿qué estoy evitando cuando no paro de hacer cosas? ¿Qué me estoy perdiendo con este tipo de vida? ¿Qué puedo ganar si cambio de rumbo?

En mi caso siempre es de gran ayuda parar. Yo ya me tengo calada 😉… y normalmente se trata de una forma de desconectarme de mí misma, de evitar el contacto con lo doloroso. Si estoy haciendo un montón de cosas, es más fácil dejar de prestar atención a cómo me siento, a aquello que me está haciendo daño o algo que está ocurriendo y no me agrada.

¿Y qué podemos hacer cuando nos damos cuenta? Pues usarlo a nuestro favor! Ser conscientes da poder, nos da libertad y facilidad para poder elegir.

En mi caso (y en este caso) lo empleo como una alarma, como un aviso de que algo está pasando. Cuando estoy desbordada con muchas cosas por hacer, sin tiempo, metida en una maraña de compromisos y actividades… ¡salta la alarma! Es el poder que da la conciencia. Entonces solo tengo que parar y CONTACTAR. Y cuando las emociones fluyen, te permites el contacto y sueltas el control… todo se coloca y se vuelve más fácil.


Y lo mejor de todo es que cuando paro, me doy cuenta de lo que disfruto con la vida. Con las pequeñas cosas. Con mi hijo. Con mis amigas. Con mi familia.

Hoy te invito a PARAR. Te invito a reflexionar sobre tu actividad. Saber a dónde te lleva, si te permite vivir el presente, si te ayuda o te perjudica en tu vida.

Nada más por hoy. Encantada de volver a escribir y con el propósito de continuar más a menudo (si el ritmo me lo permite)

Gracias, como siempre, por dedicarme unos minutos de tu tiempo 😊

Y nos miramos

Ayer, con el corazón aún latiendo fuerte, con la energía desbordante de este nuevo comienzo, al llegar a casa tras haber finalizado el primer día de Miradas me encontré con el post de Emi de la LLave “EQUINOCIO DE PRIMAVERA. UN CANTO A LA ALEGRIA”. Un regalo y algo de magia en esas palabras. No me había dado cuenta de que el grupo de Crianza lo empezábamos el mismo día que empieza la primavera.

“Hoy estamos celebrando el reinicio de la vida tras un periodo prolongodo de oscuridad y frío. El calor de la primavera derrite la nieve y se inicia un nuevo ciclo.”

Tras el duro y arduo trabajo de poner en marcha un proyecto, sobre todo en cuanto a la labor de difusión  e información (la labor comercial no es mi fuerte ni mi pasión) al fin dio comienzo este hermoso proyecto.

Y también tras la oscuridad y el frío de la soledad, el calor del grupo y la tribu inicia un nuevo camino y espacio de cobijo.


Muy emocionada por verlo empezar. Muy agradecida.

Agradecida a las participantes, por poner el corazón y por desnudarse con su realidad. Agradecida a mi compañera Lara, por ser tan fácil y enriquecedor trabajar a su lado. Agradecida a mí misma, por haber confiado y apostado por este proyecto. Agradecida a vosotrxs, por haber ayudado en la medida de lo posible a visibilizar y difundir el proyecto.

Con la llegada de la primavera nace Miradas. Y por fin nuestras miradas se cruzan, se entienden, se consuelan, se abrigan.

Próximamente: Miradas

Nuevo proyecto en Madrid junto con Lara Rodríguez! En febrero nace este espacio terapéutico de acompañamiento en la crianza.

La maternidad y la paternidad abren una puerta hacia dentro de ti mism@, es una oportunidad de crecer y de aprender. En muchos casos son momentos de mucha intensidad emocional donde necesitas apoyarte en otras personas.

Así nace Miradas, desde la necesidad real de estar acompañada en la crianza. Los primeros meses de mi maternidad eché en falta un espacio así. Un lugar donde poder compartir lo que te está ocurriendo, y además haya un acompañamiento terapéutico que te pueda sostener, que te acompañe y te facilite bucear emocionalmente y poner palabras y conciencia en lo que te está pasando.

Empezamos el 21 de febrero en Equipo Centro, los martes a las 18,00 con una frecuencia quincenal.

He aquí la introducción de este bello proyecto. Os iré ampliando la información en futuras entradas.

miradas_flyer

Si estás interesad@ en participar puedes contactar con nosotras para reservar tu plaza. Y si tienes cualquier duda estamos a tu entera disposición para aclararla.

También os agradecemos que le deis la mayor difusión posible para que pueda llegar a todas aquellas personas que necesiten y quieran participar en este espacio.

Gracias por compartir!

 

**Ilustración: Mariana Ruiz Johnson, Mamá, Kalandraka.

Cómo hacer que el 2017 sea un año de deseos cumplidos

Amanece el 2017. Y le pido salud, le pido trabajo, le pido … le pido… le pido…

Y le dejo de pedir, tomo conciencia y miro hacia adentro. Me armo de valor y asumo que nada (o casi nada) viene del aire, que el azar es complicado, que yo marco y dirijo mi destino.


Vuelvo a respirar, miro el mar.. Amanece el 2017 y me pido coraje para afrontar mis miedos y angustias… los que me impiden avanzar. Me pido no mirar a otro lado cuando la ansiedad intenta que evite las situaciones que me asustan.

Miro el mar de nuevo, y respiro… me pido energía. Energía para ver mis sueños, verlos con claridad e ir a por ellos. Para no buscar excusas que me aparten del camino que quiero, para conseguir mis metas.


Y vuelvo a respirar… y agradezco lo que J. y el embarazo me han dado. Salud. Dejo de pedir salud y tomo conciencia de que la salud también la consigo con mis actos! Me alegro de no haber vuelto a fumar, soy feliz por no haber vuelto a beber (pese a la veneración al alcohol que hay en este país) por empezar a comer mejor y con conciencia. Mi salud depende en gran medida de mi, y me pido seguir cuidándola.

Y le pido a J. que siga siendo como es, y a mí me pido dejarle ser, aunque a veces no me lo ponga fácil.

Me pido seguir creciendo con mi pareja, seguir cultivando la relación, seguir aprendiendo cada día de él y de cómo acercarnos en las adversidades.

Respiro… tomo aire… y lo suelto. Y me pido soltar. Soltar todo lo que me sobra, lo que me entorpece, lo que no me deja crecer, lo que no me deja ser.

Nos deseo un gran y feliz año nuevo. Que esté 2017 os traigáis lo que más necesitéis.

* gracias a mi hermana por estas fotos maravillosas, qué bonito comienzo de año en familia! 

Mereció la pena este año para tí?

No quería terminar este año sin añadir una última entrada. Estas fechas no pasan desapercibidas para nadie. Tanto para quienes les gustan como para quien no.

Es un momento en el que termina el año, se junta (o no) la familia, se notan las ausencias, el paso del tiempo, los cierres… es difícil que sean indiferentes.

En mi caso a veces son complicadas, y siempre importantes. Pero si hay algo por lo que me gustan es por el balance del año.

Hace ya muchos años oí o leí (ya no recuerdo si fue en una peli, libro o donde) algo que me impactó y que desde entonces hago todos los finales de año. Esta persona decía que debías dedicarte un rato de tranquilidad y en soledad hacer memoria de todo el año que vas a dejar atrás, recordar todos los momentos importantes, lo que te había ocurrido, lo que no, y que después de recorrer todo el año reviviendo lo acontecido… si no habías llorado (de alegría o de tristeza) sería un año perdido…

Quizá sea exagerado lo del “año perdido” pero la verdad es que desde entonces siempre lo hago. Suele ser una de estas noches en que aún no me he dormido y estando en la cama empiezo a traer imágenes y recuerdos a mi cabeza, a mis tripas, a mi piel… y entonces… al final… siempre hay recuerdos que me emocionan. También siento en esos momentos la sensación de cierre, otro año que pasa y cada vez más deprisa!

Con las cosas buenas que me llenan inmensamente de alegría. Con las difíciles y dolorosas que me ayudan a aprender, a madurar, a dar un paso más en este camino de la vida.

Para mí es un momento bonito, importante. De recapitular, de fijar un poco más los recuerdos, como cuando al final de una sesión de terapia necesitas recoger lo que ha pasado y qué te llevas. Si te gusta la idea te invito a que lo intentes, a ver dónde te lleva… a ver qué te trae el balance de este año que ya casi ha pasado.

Aprovecho para daros un fuerte abrazo, agradeceros estos ratitos de vuestro tiempo. Desearnos que el año nuevo que empieza nos traiga salud para que podamos tener la energía suficiente para conseguir aquello que queramos.

Cómo usar el estrés para la salud (y no morir en el intento)

La cara positiva del estrés… Lo que nos revelan nuevos estudios acerca del estrés es innovador y esperanzador dentro de esta sociedad tan acelerada.

Os invito a que no os perdáis este vídeo donde Kelly McGonigal, Psicóloga Clínica, explica los últimos descubrimientos acerca del estrés, su incidencia en la mortalidad y nuevas formas asombrosas de evitar sus efectos nocivos.

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Este vídeo explica fácilmente estos estudios, no obstante recojo lo más importante:

1.- La ansiedad y estrés se puede retroalimentar por nuestros pensamientos.

2.- Estar pendiente de nuestro cuerpo y ponerlo a nuestro favor, cambia nuestra actitud hacia el estrés y con ello, mejora nuestra salud y bienestar.

3.- Pedir y ofrecer ayuda es bueno para nuestra salud y nuestro nivel de estrés.

 

¿Hay algo más que te ha llamado la atención? No dudes en dejar un comentario de aquello que te haya gustado más

 

 

Breve post de un lunes lluvioso

Si… lo sé…. que los lunes pueden ser muy difíciles. Que los fines de semana cada vez son más cortos. Que además al levantar la persiana ves que está lloviendo…

Todo apunta para ser un día horrible…así  que este post va para ti!!

Motivos para estar feliz en este lunes lluvioso:

  • Porque seguro que hoy ha ocurrido algo que te hizo sonreír. Para, rescata ese momento.
  • Porque hoy, hay algo nuevo que has aprendido, por pequeño que sea. Intenta recordarlo.
  • Porque has podido vivir y disfrutar de un día más en tu vida… a veces paramos poco a pensar en esto.
  • Porque los fines de semana cada vez pasan más rápido… y las semanas, meses y años también! Por lo que siempre es bueno disfrutar del día porque antes de que te des cuenta, será viernes de nuevo!
  • Porque aún te da tiempo a respirar… pruébalo: RESPIRA 
  • Porque viene muy bien que llueva (sobre todo si eres de Madrid o una gran ciudad como ésta)
  • Porque… escucha lo que te voy a decir… dentro de muy poco, antes de que te des cuenta… saldrá EL SOL.

Reflexiones positivas 🙂

**Foto realizada en Matadero Madrid: Agostamiento, Basurama.