Lo que no quieres ver de TI (Un experimento de tu sombra)

¿Te atreves a sincerarte contigo?

Ya desde que nacemos nos van etiquetando en una manera de ser. Este bebé es muy inquieto, o muy tranquilo, alegre o serio… Y a lo largo de la niñez continúan llamando la atención sobre aquellos rasgos que destacan en nuestro carácter o nuestra forma de ser. Hagamos una prueba… dedícale unos instantes a poner conciencia en esos rasgos, a ponerle palabras. Escoge UNO que te haya marcado desde la niñez, uno que hayan mencionado mucho sobre ti, el que sientes que te caracteriza.

¿A dónde quiero llegar con esto? A poder ampliar nuestro registro de sensaciones, de actuaciones, DE SER. Si ya sabes ese rasgo que te caracteriza, que te han nombrado, que identificas totalmente dentro de ti, vamos a pararnos ahora en su opuesto. (O en el que tú consideres su opuesto) Vamos a darle un poco de espacio y reflexionar sobre ese rasgo.

Por ejemplo, en mi caso siempre decían que yo era una niña muy alegre, y desde luego lo fui. También sigo siendo a día de hoy una persona que se caracteriza por ese rasgo. Ahora bien… ¿Qué pasa con mi tristeza, con la parte triste de mí? ¿O es que yo nunca o casi nunca estoy triste? O igual es que yo no me permito estar triste porque eso “no va conmigo”. Este ejercicio es el que os propongo hacer.

Si ya tienes localizado ese rasgo opuesto pueden pasar varias cosas (no todos reaccionamos igual ante nuestra parte más oculta), en este caso da igual. No vamos a decidir, ni a confirmar nada. No intentes confirmar o negar lo que ese rasgo es para ti. El ejercicio solo pretende lanzar ciertas preguntas y tenerlas presentes para ver dónde nos llevan. Intenta preguntarte en cuanto al rasgo X (por llamarlo de una manera):

¿En ocasiones puedo ser/estar X? ¿Me lo permito? Ocurre que cuando estamos desidentificados con un rasgo, no nos permitimos estar en ese estado, aunque haya ocasiones en las que realmente sea la emoción o sensación que tengamos.

¿Me da miedo lo que los demás puedan pensar si hablo o actúo de esa manera (X)? También puede ocurrir que sea la mirada externa donde pongamos el foco de atención. Cómo reaccionarán los demás ante esta nueva faceta que estoy mostrando, si se alejarán al verme diferente a lo que se espera de mí… Por ejemplo, si siempre he sido una persona que piensa en los demás antes que en mí misma, igual siento que si hoy pienso en mí, los demás me van a rechazar o se van a alejar por no estar a su lado .

¿Qué me ocurre cuando me obligo a estar de una manera diferente a la que siento, cuando reprimo estar/ser X? Vamos forzando la máquina, cargando con ese lastre que a veces incluso podemos notar en dolor físico en la espalda, el estómago u otras zonas del cuerpo a causa de la tensión. Incluso puedes parar ahora, si algo te está sirviendo este ejercicio: Para, respira: mira a ver ahora y en este momento qué sensaciones (dolores, tensiones, zonas incómodas) tienes en tu cuerpo, dónde están, en qué parte, cómo son. No intentes darle una explicación, ni un razonamiento. Simplemente ponles atención. (El cuerpo es un gran aliado que siempre nos dará pistas cuando nuestra mente nos intente despistar de nosotrxs mismxs)

¿Qué ocurriría si yo fuese X? Podemos tener una imagen clara de qué pasaría, o puede que nos cueste mucho tocar ese miedo. Intentemos indagar… podemos imaginar qué pasaría en nuestro entorno (cómo hablábamos antes, aquí el miedo puede hacer que sintamos que no nos van a entender o que no podemos ser de otra manera) o podemos también imaginar qué pasaría dentro de nosotrxs. Puede que notemos esa necesidad de poder a veces explorar esos otros caminos que tenemos vetados, puede que también nos de miedo explorar ese lado y sintamos que si abrimos esa caja, nunca la podamos cerrar.

¿Es X un rasgo que critico o juzgo mucho en otras personas? También podemos tener en cuenta un mecanismo llamado proyección. Consiste en ver en los demás lo que no queremos ver de nosotros mismos. Puede ser extraño si nunca has oído hablar de esto, pero aprovecha la oportunidad para plantearte esta pregunta. ¿Da la casualidad de que este rasgo es precisamente el que “odias” o “no soportas” en otras personas?

Bien, estas son algunas preguntas que puede que os hayan llegado o puede que no. No intentéis buscar respuestas inmediatas, dejar que vayan cayendo… y a lo mejor, quizá en algún momento, puedan revelaros algo que os sirva para darle calidad a vuestra vida, para sentiros quizá un poco más libres o más en paz con vosotrxs mismxs.

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Nuestra sombra nos acompaña, por suerte las personas no somos un cúmulo cerrado de rasgos, las personas podemos tener muchas y muy diversas alternativas ante diferentes situaciones. Y si nos dejáramos llevar por aquello que sentimos y necesitamos, podríamos estar más tranquilos y más en paz. Sin forzar y dejándonos fluir.

Y ahora, explorando esa parte escondida de mí, os pido ayuda 😉 y sí te ha gustado este post, dale a “Me gusta”, o simplemente comparte.

¡Os deseo un buen día!

 

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