Cómo crecer con la maternidad

Después de este tiempo como madre haciendo malabares para sobrevivir, he tenido que parar y profundizar. Poner conciencia a lo que estaba pasando. He aprendido algunas cosas que me hancrecer-2 ayudado a crecer y que considero imprescindibles para vivir la maternidad con salud y bienestar.

La maternidad puede llevarnos al limite de nosotras mismas… además ese límite lo vivimos muchas veces en soledad. He vivido momentos muy duros hasta el momento. Todo lo difícil que me trae la vida, es una oportunidad para crecer, de aquí nace este post.

Consejos para que la maternidad sume y no reste:crecer-1

  1. No te creas omnipotente. No lo eres. Física, emocional y cósmicamente es imposible. Sólo conseguirás frustrarte por intentar poder con todo y darte cuenta de que no puedes.
  2. Pide ayuda. Esto viene a raíz de lo anterior. Porque no puedes con todo tú sola; porque tu entorno necesita saber en qué apoyarte, cómo y cuándo (esto solo es posible si PIDES); porque apoyarse en otras personas es vital para tu salud en muchos momentos durante la crianza; porque cuando lo haces, todo es más fácil.
  3. Objetivos pequeños y realistas. Un ejemplo: si es la primera vez que te quedas sola con el bebé, no esperes ir a la compra, leer esos artículos que tenías guardados, darte una ducha relajante o hacer la comida… Será muy difícil hacer nada de esto, te irás frustrando al ver que no consigues hacer lo que querías, esa frustración se convertirá en tristeza o enfado y cuando el bebé te reclame tendrás mucha menos energía para él o ella. Por esto, ten en cuenta tus posibilidades y no intentes llegar más lejos. Lo que consigas de más, considéralo un regalo del día! Además así disfrutarás mucho más del tiempo que pases con tu bebé.
  4. Escucha al bebé. El llanto es su lenguaje. No te está manipulando, no te toma la medida. Se expresa. Cuando he tratado de calmar a J. desde mi angustia por su llanto, ha sido siempre muy difícil (casi imposible). Lo que más me ha ayudado ante su llanto es tratar de escuchar qué es lo que le incomoda y desde ahí intentar ayudarle.
  5. Permítete el “no saber”. Continuando con lo anterior. Cuando aún escuchándole no sé qué le pasa, y nada de lo que hago funciona me repito este mantra mientras le acuno y acompaño en el llanto: “Esto es todo lo que puedo hacer en este momento; y además es mucho” (gracias Gema por guiarme hasta ese lugar). Prueba a ver si te sirve a tí este mantra, o busca algo que te recuerde que a veces no puedes hacer más que estar y acompañar (y que eso es mucho!)
  6. Date caprichos. Sobre todo los días más difíciles. Esas pequeñas cosas que puedes permitirte y que te alegran el momento, cada una tenemos las nuestras… yo en mi caso tiendo a pequeños placeres culinarios 😉
  7. Delega. Porque es bueno para ti no querer hacerte cargo de todo. Porque hay que aprender a soltar poco a poco. Porque es necesario y liberador confiar en otras personas.
  8. Respira… no te olvides de respirar.
  9. Conecta con tu bebé. Mírale a los ojos, siente ese profundo amor que te invade cada vez que conectáis. A veces los momentos difíciles hacen que nos desconectemos y desde ahí todo es más complicado. Si te ocurre: para, mírale de nuevo, y conecta con él o ella.
  10. Y lo más importante cuídate. Para de vez en cuando (sobre todo cuando sientes que estás llegando al límite) y mira a ver cómo estas, cómo está tu cuerpo,
    cómo te sientes. Intenta chequear qué necesitas en ese momento para estar mejor y si es posible hazlo. Si no lo es en ese momento, en cuanto te sea posible.

    Recuerda que para cuidar, te tienes que cuidar.

Desde ahí yo he podido disfrutar de mi maternidad, te invito a intentarlo. Confía en ti, en tu instinto, en lo que te dice el corazón y no la cabeza. Lo estás haciendo fenomenal!

Breve post de un lunes lluvioso

Si… lo sé…. que los lunes pueden ser muy difíciles. Que los fines de semana cada vez son más cortos. Que además al levantar la persiana ves que está lloviendo…

Todo apunta para ser un día horrible…así  que este post va para ti!!

Motivos para estar feliz en este lunes lluvioso:

  • Porque seguro que hoy ha ocurrido algo que te hizo sonreír. Para, rescata ese momento.
  • Porque hoy, hay algo nuevo que has aprendido, por pequeño que sea. Intenta recordarlo.
  • Porque has podido vivir y disfrutar de un día más en tu vida… a veces paramos poco a pensar en esto.
  • Porque los fines de semana cada vez pasan más rápido… y las semanas, meses y años también! Por lo que siempre es bueno disfrutar del día porque antes de que te des cuenta, será viernes de nuevo!
  • Porque aún te da tiempo a respirar… pruébalo: RESPIRA 
  • Porque viene muy bien que llueva (sobre todo si eres de Madrid o una gran ciudad como ésta)
  • Porque… escucha lo que te voy a decir… dentro de muy poco, antes de que te des cuenta… saldrá EL SOL.

Reflexiones positivas 🙂

**Foto realizada en Matadero Madrid: Agostamiento, Basurama. 

Un proyecto de crianza: Índigo

Os he comentado alguna vez todo lo que aprendo y me llevo gracias a la Gestalt…  hoy os hablo de un proyecto que nace de una gran persona que la Gestalt trajo a mi vida.

Lara Rodriguez Chenlo, Lara, una gran compañera de viaje y una gran amiga. Nos formamos juntas como terapeutas y al acabar la formación no nos conformamos con ese final 😉

Comenzamos un grupo de trabajo porque teníamos muchos puntos en común y muchas ganas de trabajar. Yo estaba embarazada de J. y ella ya era mamá. Las dos somos terapeutas, educadoras sociales, madres y tenemos muchas ganas de crear un nuevo proyecto sobre crianza. Hemos trabajado con menores y con familias y a las dos nos apasiona ese campo, por lo que la base era sólida, solo había que ponerse a ello. Echábamos en falta espacios de crianza libres de juicio y con un enfoque terapéutico.

Con todos esos ingredientes, surgió Índigo como espacio y proyecto común.

Quizá habréis oído hablar de lxs niñxs Índigo. Hay varias corrientes, pero nos llamó la atención que algunas teorías calificaban a estos menores de una manera muy especial, destacando:12809524_101298713601775_7233684144951267122_n

  • La empatía, su gran capacidad de percibir las sensaciones y emociones
  • La creatividad
  • La intuición
  • La espontaneidad
  • La imaginación.

Nosotras sentimos que esas características las tienen en común todas las personas ¡y mucho más en la infancia! Asique haciendo honor a cada una de las personas, a su niñx interior y a la infancia, ya teníamos un nombre que definía nuestro proyecto.

Creemos en una crianza respetuosa para todos los miembros de la familia. Una crianza consciente, donde se pueda observar y tomar conciencia de todas las emociones que surgen en la maternidad y paternidad.

Desde aquí surge está iniciativa tan bonita y especial. Dentro de muy poco os contaremos como se va a materializar este proyecto. ¡Estamos trabajando en ello!

Como siempre, gracias por dedicarme un ratito de tu tiempo.

¡Buen día lluvioso de otoño!

Lo que no quieres ver de TI (Un experimento de tu sombra)

¿Te atreves a sincerarte contigo?

Ya desde que nacemos nos van etiquetando en una manera de ser. Este bebé es muy inquieto, o muy tranquilo, alegre o serio… Y a lo largo de la niñez continúan llamando la atención sobre aquellos rasgos que destacan en nuestro carácter o nuestra forma de ser. Hagamos una prueba… dedícale unos instantes a poner conciencia en esos rasgos, a ponerle palabras. Escoge UNO que te haya marcado desde la niñez, uno que hayan mencionado mucho sobre ti, el que sientes que te caracteriza.

¿A dónde quiero llegar con esto? A poder ampliar nuestro registro de sensaciones, de actuaciones, DE SER. Si ya sabes ese rasgo que te caracteriza, que te han nombrado, que identificas totalmente dentro de ti, vamos a pararnos ahora en su opuesto. (O en el que tú consideres su opuesto) Vamos a darle un poco de espacio y reflexionar sobre ese rasgo.

Por ejemplo, en mi caso siempre decían que yo era una niña muy alegre, y desde luego lo fui. También sigo siendo a día de hoy una persona que se caracteriza por ese rasgo. Ahora bien… ¿Qué pasa con mi tristeza, con la parte triste de mí? ¿O es que yo nunca o casi nunca estoy triste? O igual es que yo no me permito estar triste porque eso “no va conmigo”. Este ejercicio es el que os propongo hacer.

Si ya tienes localizado ese rasgo opuesto pueden pasar varias cosas (no todos reaccionamos igual ante nuestra parte más oculta), en este caso da igual. No vamos a decidir, ni a confirmar nada. No intentes confirmar o negar lo que ese rasgo es para ti. El ejercicio solo pretende lanzar ciertas preguntas y tenerlas presentes para ver dónde nos llevan. Intenta preguntarte en cuanto al rasgo X (por llamarlo de una manera):

¿En ocasiones puedo ser/estar X? ¿Me lo permito? Ocurre que cuando estamos desidentificados con un rasgo, no nos permitimos estar en ese estado, aunque haya ocasiones en las que realmente sea la emoción o sensación que tengamos.

¿Me da miedo lo que los demás puedan pensar si hablo o actúo de esa manera (X)? También puede ocurrir que sea la mirada externa donde pongamos el foco de atención. Cómo reaccionarán los demás ante esta nueva faceta que estoy mostrando, si se alejarán al verme diferente a lo que se espera de mí… Por ejemplo, si siempre he sido una persona que piensa en los demás antes que en mí misma, igual siento que si hoy pienso en mí, los demás me van a rechazar o se van a alejar por no estar a su lado .

¿Qué me ocurre cuando me obligo a estar de una manera diferente a la que siento, cuando reprimo estar/ser X? Vamos forzando la máquina, cargando con ese lastre que a veces incluso podemos notar en dolor físico en la espalda, el estómago u otras zonas del cuerpo a causa de la tensión. Incluso puedes parar ahora, si algo te está sirviendo este ejercicio: Para, respira: mira a ver ahora y en este momento qué sensaciones (dolores, tensiones, zonas incómodas) tienes en tu cuerpo, dónde están, en qué parte, cómo son. No intentes darle una explicación, ni un razonamiento. Simplemente ponles atención. (El cuerpo es un gran aliado que siempre nos dará pistas cuando nuestra mente nos intente despistar de nosotrxs mismxs)

¿Qué ocurriría si yo fuese X? Podemos tener una imagen clara de qué pasaría, o puede que nos cueste mucho tocar ese miedo. Intentemos indagar… podemos imaginar qué pasaría en nuestro entorno (cómo hablábamos antes, aquí el miedo puede hacer que sintamos que no nos van a entender o que no podemos ser de otra manera) o podemos también imaginar qué pasaría dentro de nosotrxs. Puede que notemos esa necesidad de poder a veces explorar esos otros caminos que tenemos vetados, puede que también nos de miedo explorar ese lado y sintamos que si abrimos esa caja, nunca la podamos cerrar.

¿Es X un rasgo que critico o juzgo mucho en otras personas? También podemos tener en cuenta un mecanismo llamado proyección. Consiste en ver en los demás lo que no queremos ver de nosotros mismos. Puede ser extraño si nunca has oído hablar de esto, pero aprovecha la oportunidad para plantearte esta pregunta. ¿Da la casualidad de que este rasgo es precisamente el que “odias” o “no soportas” en otras personas?

Bien, estas son algunas preguntas que puede que os hayan llegado o puede que no. No intentéis buscar respuestas inmediatas, dejar que vayan cayendo… y a lo mejor, quizá en algún momento, puedan revelaros algo que os sirva para darle calidad a vuestra vida, para sentiros quizá un poco más libres o más en paz con vosotrxs mismxs.

caminos.gif
Nuestra sombra nos acompaña, por suerte las personas no somos un cúmulo cerrado de rasgos, las personas podemos tener muchas y muy diversas alternativas ante diferentes situaciones. Y si nos dejáramos llevar por aquello que sentimos y necesitamos, podríamos estar más tranquilos y más en paz. Sin forzar y dejándonos fluir.

Y ahora, explorando esa parte escondida de mí, os pido ayuda 😉 y sí te ha gustado este post, dale a “Me gusta”, o simplemente comparte.

¡Os deseo un buen día!

 

Cuando eres mamá y tu madre no está (historia de un duelo)

Si este proyecto va de transparentarme, esto no podía faltar. Perdí a mi madre hace cuatro años. Cuatro años en los que (entre otras muchísimas cosas que no puedo pararme a contar hoy):

Me he enamorado: de un hombre que no ha podido conocer. Y al que hablo de ella todo lo que mis tripas y entrañas me dejan, para que de algún modo pueda saber quién era ella. Toñi para muchas personas, “La Antonia” (para otras) que la hace más grande, algo así como “La Jurado”… como a ella le habría gustado, porque si algo le gustaba era quererse y gustarse (o eso al menos intentaba con toda su alma y corazón, seguramente por no haberse sentido lo suficientemente querida cuando era una niña)

img_3554Me he embarazado. Ya en el momento de saber que estaba embarazada, una parte de mí se rompía al no poder contárselo… Mil preguntas empezaron a surgirme y empecé a sentir un dolor latente cuando pensaba que esas sensaciones las había tenido mi madre conmigo. Ahora que me siento más cerca de ti que nunca mamá, ya no estás. Y me sigue recorriendo un escalofrío al nombrar estas palabras. Una realidad muy dolorosa durante el embarazo, porque aunque estaba feliz y llena de amor para mi bebé, empezaba a entender lo que de verdad une emocional y espiritualmente el cordón umbilical… Cuanto más unida me sentía a mi bebé, cuanto más conexión sentía con él, más dolor de entender que no podría decírselo así a ella. Y entonces quería saber mucho sobre como fue el embarazo de mi madre, y mi padre que es un santo y un grandísimo padre me ayudó enormemente porque recordaba mucho más de lo que yo imaginaba y porque pudo contestar las preguntas que me atreví a hacerle.

Y como ya sabéis he tenido un hijo y he sido madre. Y lo diferencio porque para mí son dos sensaciones diferentes en cuanto al duelo. He tenido un hijo… Un hijo que no va a conocer, que no va a coger en brazos, que no va a mimar, a malcriar, a abrazar… Ese es mi dolor de haber tenido un hijo habiendo perdido a mi madre. Tener un hijo que no va a poder conocer a su abuela. Y de eso se un poco porque no conocí a mi abuelo. Ahora entiendo todas sus fotos en casa, y las historias que ella me contaba, entiendo que ella trataba que conociera a mi abuelo aunque ya no estuviera con nosotras. Y de nuevo vuelvo a mi infancia, y muchas veces al coger a mi hijo en brazos, al acunarle, al calmarle o al secar sus lágrimas, viene a mí una extraña sensación de cómo un día, hace poco más de treinta años, mi madre estaba haciendo lo mismo conmigo.

Y he sido madre, se ha roto algo dentro de mí, he entrado en un estado de hipersensibilidad con mi hijo y con la vida. Un estado que me ayuda a criar a J., pero que me impide muchas veces saber relacionarme con el mundo. Y me han surgido una y mil dudas sobre crianza que no he podido preguntarle a ella. Doy gracias por la gente cercana que tengo y que me ha ayudado enormemente (mi hermana, mis amigas, mi suegra, mi padre), pero una madre es una madre… eso estoy aprendiendo ahora, y mi madre no está aquí ahora… Es un dolor que me va a acompañar siempre, un vacío que me deja helada y embotada… y que solo puedo atravesar, porque intentar huir de él no me sirvió ni me va a servir, solo escondería algo que llevo dentro.

balloons-61635_960_720.jpg

Esto sobre el dolor… y, ¿Ahora qué? … Ahora: Seguir viviendo, si algo he aprendido en estos cuatro años de duelo es que la vida son dos días, que la muerte es una realidad (muy silenciada en nuestra sociedad) y que cuando me llegue ese día quiero haber vivido bien, vivido con sentido, y vivido a mi manera. Que quiero transmitirle a mi hijo estas ganas tan grandes de vivir. Que le voy a hablar de su abuela tal y como mi madre me habló del mío, y a su manera la conocerá, claro que lo hará. Que le voy a seguir hablando a mi madre, aunque ya no pueda verla, aunque ya no tenga respuesta, pero me alivia seguir contándole, enseñándole el hijo que he tenido y que estoy criando, y enseñándole como soy ahora y todo lo que estoy aprendiendo.

He escrito estas líneas con la tripa encogida y los ojos llenos de lágrimas, me cuesta y me alegra compartir. Me cuesta porque no suelo hablar de mi dolor y porque compartirlas aquí es una exposición muy grande. Y me alegra en primer lugar porque para mí compartir es sanador. Y más allá de lo que sea para mí, compartir es sanador, si estás atravesando un duelo y lo haces en soledad, te sugiero que pruebes a compartirlo, a sacarlo hacia afuera, a dejarte consolar. Esa es la otra alegría de haber escrito esta entrada, si hay alguien que esté atravesando un duelo y de algo le haya servido leer estas palabras, ya tendrá sentido para mí.

 

Más motivos para ir a terapia

Y a raíz del último post “4 motivos para ir a terapia” surge este nuevo, rápido y ágil sobre muchos más motivos para ir a terapia… Para que nada se quede en el tintero.

Ir a terapia porque:

  • Tengo ansiedad
  • Quiero conocerme mejor
  • Me siento atrapadx
  • La relación con mis padres no va bien
  • La relación con otras personas me resulta difícil
  • Tengo estallidos de violencia/agresividad/estrés
  • Lloro a menudo porque me siento triste
  • Me siento hundidx
  • Me siento bloqueadx y sin poder avanzar
  • Estoy decaidx, insatisfechx con la vida, conmigo o con lxs demás
  • He perdido a una persona importante y necesito ayuda para afrontar el duelo
  • Quiero encontrarme a mí mismx
  • Tengo demasiado estrés
  • Tengo demasiadas obsesiones que limitan mi vida
  • No soy capaz de tomar decisiones
  • No me encuentro a gusto conmigo
  • Suelo sentir demasiado sentimiento de culpa ante cualquier situación
  • Mi relación de pareja no va bien
  • … (Continuará)

Si te apetece, puedes colaborar conmigo y completar esta lista… ¿Qué motivos echas de menos? Deja un comentario si quieres añadir algún motivo u opinión.