4 motivos para ir a terapia

¿Alguna vez se te ha pasado por la cabeza hacer terapia? ¿Cuándo es el mejor momento? ¿Cuánto debo aguantar para decidirme de una vez por todas?

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Son muchas las dudas que nos surgen cuando pensamos en hacer terapia… dudas que realmente aparecen para esconder el miedo que produce comenzar una terapia por primera vez. Sin embargo somos muchas las personas que hemos ido o vamos a terapia, y que agradecemos haber dado ese paso.

Para empezar este blog con una entrada sobre terapia, se me ha ocurrido resumir algunos motivos que nos hacen tomar la decisión de empezar este proceso terapéutico. A ver qué os parecen!

1.- Porque ya no puedo más.

Ha llegado el caos, el desborde total… Ya no sé quién soy, quién era, qué me está pasando… pero no puedo avanzar. No puedo ni respirar. Ya sea por un tipo de emociones u otras, el colapso ha llegado y yo solx no puedo continuar. Es en este momento cuando SABES que necesitas ayuda

2.- Ruptura con la pareja

Generalmente las rupturas son muy dolorosas y en ocasiones difíciles de gestionar. Otras veces la ruptura te puede dejar un vacío en el que te das cuenta de que no estás bien, y de repente ves que no es algo nuevo ¡ya estabas así antes de la ruptura! Echas la vista atrás y la vuelves a centrar en ahora y ocurre que te das cuenta de que no sabes estar solx, que necesitas estar en pareja y esta es la punta del iceberg que te hace ver que hay algo que no está bien dentro de ti, que necesitas sanar.

3.- Fobia social

Y es que cuando no sabemos estar con nosotros mismos, es muy difícil saber estar con otras personas, saber estar con el mundo. Puede ser por inapetencia (estoy tan decaidx que no me apetece hacer planes con nadie, solo quiero estar tiradx en casa), por proyecciones (creo que no le gusto a los demás, cuando en realidad soy yo quien no se gusta a si mismx en este momento) por miedo (siento que los demás me van a hacer daño) …

4.- Porque no sé lo que me pasa

Y es que si de algo sirve una terapia es para conocer quién somos realmente. Saber que hay debajo de nuestra fachada exterior, saber qué hace que estemos tan enfadadxs o tan tristes… Aunque sea terriblemente doloroso, aunque no queramos asumirlo o compartirlo con los demás, podemos llegar a estar muy tristes o muy enfadados y en realidad no sabemos por qué.

Estos son algunos motivos que he recogido pero como vengo comentándote desde la creación de este blog, cada persona es única, por ello existen infinidad de motivos que nos llevan a terapia. Son muchas las situaciones que nos brinda la vida para darnos la oportunidad de tomar otro camino, un camino de mayor conciencia y mayor bienestar.

Gracias a mis amigos gestálticos por servirme de inspiración (¡en este post y en la vida!)

 

¿Te ha gustado? Más motivos aquí.

“Una madre se defiende rociando un chorro de leche”

Tuve que leer dos veces el titular de esta noticia antes de confirmar que era cierto, una mamá lanzó leche a la persona que le recriminó amamantar a su bebé en un lugar público. La mujer rociada, escandalizada por tal reacción, no dudó en denunciarlo en las redes y su sorpresa y segundo disgusto fue sufrir un sinfín de críticas en lugar de ser apoyada.

Puede que no sea la reacción más asertiva (la de la mamá rociadora) pero tengo que reconocer que mi parte rebelde se alegró al ver cómo esta madre defiende su derecho a alimentar a su bebé dónde y cuando lo necesite (tal y como recomienda la OMS)

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¿Qué pudo llevar a esta madre a reaccionar de esta manera? Puede que viera el vídeo de Pilar Martínez y aprovechó para poner en práctica una de sus ideas, o igual simplemente estaba cansada de recibir críticas y/o comentarios sobre la crianza de su bebé.

Y es que algo que me está sorprendiendo enormemente como “new mom” es precisamente esto, cómo cualquier persona que se cruza conmigo por la calle se toma la libertad de opinar sobre si J. va con mucha ropa o poca ropa, o mal peinado o muy repeinado, o mal por ir en brazos o mal por ir en carro… Y es que cuando se trata de crianza mucha gente va a opinar, queramos o no, les conozcamos o no.

Las primeras semanas, cuando aún estaba recuperándome emocionalmente del shock de la maternidad, creo que no hacía falta decir nada, mi mirada lo debía decir todo (lo imagino cómo una especie de lanzallamas a través de los ojos). Después de eso pasé por una etapa en la que trataba de explicar los motivos que me llevaban a haberle vestido así, o a no haberle vestido, o a darle el pecho (“porque seguro que lo que tiene es gases”) o a portearle (“porque seguro que lo que tiene es hambre”)… Pero me di cuenta de que J. requería mucha energía por mi parte y no podía permitirme el lujo de emplear la poca que me quedaba en justificar lo que hacía con él.

Así que ahora contesto lo primero que me viene a la cabeza según mi estado de ánimo sin dedicarle mucha más energía… Con todo esto, me queda algo que no puedo pasar por alto ¿Por qué me afecta lo que otros piensen sobre el tipo de crianza que he escogido? ¿Por qué me duele o me importa lo que otros piensen de mí?… Demasiado para el primer post, prometo retomarlo en la categoría de Terapia.

Y tú, ¿Qué haces cuando te hablan sobre la crianza que has escogido? No dudes en comentar cómo es o ha sido tu experiencia con esto. Y como siempre gracias por dedicarme tu tiempo, si te ha gustado ya sabes que puedes compartir, darle a “Me gusta” o al menos pensarlo hacia tus adentros ;).

Viaje al centro de ti

La vida es un viaje ¿Alguna vez has pensado en hacerlo hacia dentro? ¿Ya estás en camino? Es un trayecto que no pasa desapercibido. Intenso, apasionante, emocionante, doloroso, reconfortante… Podríamos definirlo de muchas maneras ya que cada viaje es único, como cada persona que lo realiza. Este es un espacio para compartir nuestro recorrido, aquello que nos vamos encontrando cuando decidimos comenzar un proceso de desarrollo personal.

En cuanto a mí, elegí hace poco el camino de la maternidad. Este espacio no podría ser mío sin dedicarle un lugar importante.